- Revisar que las mordazas cierren firmemente y sin juego.
- Verificar que las roscas y tornillos estén en buenas condiciones y no presenten desgaste excesivo.
- Consultar si la estructura está libre de golpes o deformaciones.
- Preguntar por el historial de uso y si ha sido reparada alguna vez.
- Precio más accesible comparado con una nueva.
- Funcionalidad similar a una morsa nueva si está en buen estado.
- Una opción ecológica, dando una segunda vida a la herramienta.