ste libro abre “una rendija en el muro”. En aquél muro que la última dictadura cívico-militar en Argentina, o el Plan Cóndor en Latinoamérica, ha buscado imponer: la negación de la memoria, el bloqueo de una historia larga que permitan relacionar a la gente con su tierra, propiciando la instalación de proyectos político-económico neocoloniales. La rendija que aquí se abre es de las memorias. Éstas sobrepasan las historias literales, las que tienen palabras y son recordadas conscientemente, logrando insurgir el muro. Aún así, el muro sigue estando. Por esto, el libro representa, también, un deseo: que en quien lo lea pueden seguir criándose, estas memorias. Que dé ganas de discutir, investigar y armar otras historias desde las experiencias personales. Que la rendija se transforme en ventana y luego en puerta , y así poder relacionarse mucho más fácilmente con lo que pasó hasta ver, con nuevos ojos, que “lo que pasó” es lo que nos pasa.